El Libro Blanco de ANRACI presenta un diagnóstico del riesgo de incendios estructurales en Colombia, identifica diferencias entre los registros nacionales y locales y plantea seis componentes de política pública para fortalecer la protección de vidas, edificaciones e infraestructura.

En Colombia ocurrirían aproximadamente 6.440 incendios estructurales al año en zonas urbanas, equivalentes a un promedio de 17,64 eventos diarios. Así lo estima la Asociación Nacional de Protección Contra Incendios (ANRACI), cuyo análisis sitúa la tasa nacional en cerca de 12 incendios por cada 100.000 habitantes, frente a los aproximadamente 5 registrados por la Dirección Nacional de Bomberos de Colombia (DNBC) en 2020.

La estimación forma parte del Libro Blanco de Protección Contra Incendios: Elementos estructurales de política pública para Colombia (2026), sustentado en el estudio Análisis Estadístico de la Ocurrencia de Incendios Estructurales en Colombia.

La investigación utiliza información operativa de once ciudades y territorios que, en conjunto, representan el 55,05 % de la población urbana del país. A partir de estos registros, ANRACI desarrolló un modelo de inferencia poblacional para aproximarse a la magnitud del fenómeno.

Los resultados constituyen una estimación estadística y no un conteo nacional definitivo. Además, los datos territoriales corresponden a diferentes años de referencia, principalmente entre 2022 y 2025.

Un país con información fragmentada

Uno de los principales hallazgos del estudio es la ausencia de un sistema nacional consolidado, continuo y estandarizado de información sobre incendios estructurales.

Según ANRACI, los registros disponibles presentan diferencias metodológicas entre entidades, vacíos en las series históricas y dificultades para acceder a información operativa, lo que limita la construcción de un diagnóstico nacional homogéneo.

El caso de Pereira ilustra estas diferencias. Mientras los registros nacionales consignan 134 incendios estructurales entre 2018 y 2026, equivalentes a un promedio aproximado de 15 eventos anuales, la información operativa local reporta 215 incendios entre 2023 y 2025, con un promedio de 71 por año.

En Cúcuta, ANRACI documentó dificultades para obtener información operativa actualizada del Cuerpo de Bomberos Voluntarios. Aunque el estudio incorpora un registro histórico de 95 incendios estructurales correspondiente a 2022, la ausencia de información reciente limita el análisis de la ciudad.

Estas diferencias evidencian la importancia de contar con criterios uniformes para registrar, consolidar y divulgar información sobre incendios estructurales.

¿Qué muestran los registros de las principales ciudades?

Los datos recopilados por ANRACI permiten identificar la ocurrencia de incendios estructurales en diferentes centros urbanos del país.

En 2025, Bogotá registró 899 incendios estructurales, seguida por Medellín, con 595; Cali, con 560; Barranquilla, con 497; y Cartagena, con 244.

Al considerar la población de cada ciudad, las tasas permiten analizar la incidencia relativa de los eventos, aunque las diferencias en la calidad de los registros y los años de referencia requieren interpretar las comparaciones territoriales con precaución.

En el caso de Antioquia, excluyendo a Medellín, el estudio también identifica limitaciones de reporte en municipios de menor tamaño, una situación que dificulta establecer con precisión la distribución territorial del riesgo.

La vivienda concentra la mayor proporción de incendios en Bogotá

Los registros del Cuerpo Oficial de Bomberos de Bogotá permiten examinar con mayor detalle el comportamiento de estos eventos.

Durante 2025, el 72,7 % de los incendios estructurales registrados en la capital ocurrió en edificaciones residenciales, equivalente a 654 de los 899 eventos reportados.

Los usos comerciales representaron el 14,8 % y los industriales el 8,3 %.

En cuanto a las causas, el 76,08 % de los incendios estructurales de ese año fue clasificado como accidental.

La llama abierta estuvo asociada al 35 % de los eventos, mientras que las categorías relacionadas con fallas eléctricas, aparatos eléctricos y electrónicos, y chispas eléctricas representaron conjuntamente cerca del 25 %.

Estos resultados permiten identificar factores relevantes para la prevención, entre ellos el mantenimiento de las instalaciones eléctricas, el control de fuentes de ignición y la detección temprana.

La protección contra incendios, un desafío técnico e institucional

El Libro Blanco también examina el marco regulatorio colombiano y lo contrasta con referentes internacionales de protección contra incendios.

ANRACI identifica dificultades relacionadas con la actualización normativa, la articulación institucional, los mecanismos de inspección y la disponibilidad de información estadística.

El documento señala que Colombia dispone de instrumentos técnicos y regulatorios en esta materia, pero advierte sobre diferencias en su aplicación y fiscalización territorial.

A partir de este diagnóstico, la asociación presenta una propuesta de política pública organizada en seis componentes:

  1. Código nacional de incendios: un marco normativo independiente que permita actualizar y armonizar los requisitos de protección contra incendios.
  2. Sistema Nacional Obligatorio de Estadísticas de Incendios: un modelo de reporte estandarizado, con información consolidada, publicación periódica y mecanismos de verificación.
  3. Mínimos verificables de protección: requisitos diferenciados para edificaciones residenciales e instalaciones industriales, de acuerdo con sus condiciones de riesgo.
  4. Certificación profesional y verificación independiente: fortalecimiento de los mecanismos de certificación de diseñadores, supervisores e inspectores especializados.
  5. Delegación regulada de funciones: participación de agentes certificados en actividades específicas de inspección y verificación, manteniendo las competencias de las autoridades correspondientes.
  6. Autoridad nacional de protección contra incendios: una instancia técnica encargada de articular la regulación, las estadísticas y los mecanismos de supervisión del sector.

La propuesta contempla una hoja de ruta de implementación por fases, con un horizonte de 12 a 24 meses para evaluar resultados.

El papel de la ingeniería en la protección contra incendios

Los resultados del estudio plantean asuntos directamente relacionados con el ejercicio de la ingeniería estructural, eléctrica, industrial y de protección contra incendios.

El diseño de edificaciones e instalaciones, la selección de materiales y sistemas, la supervisión de obra, el mantenimiento y la inspección técnica forman parte de los procesos que intervienen en la gestión del riesgo.

La información presentada por ANRACI aporta elementos para examinar cómo se articulan estas actividades con la regulación, la vigilancia y la gestión de emergencias en Colombia.

Para la ingeniería colombiana, este diagnóstico constituye un insumo técnico para el análisis de los sistemas de protección contra incendios y su relación con la seguridad de las personas, la infraestructura y la continuidad de las actividades productivas.

Fuentes: ANRACI, «Libro Blanco ANRACI 2026 — Protección Contra Incendios: Elementos estructurales de política pública para Colombia» (2026); ANRACI Research, «Análisis Estadístico de la Ocurrencia de Incendios Estructurales en Colombia» (2026); Red Latinoamericana de Protección Contra Incendios (LATAM PCI), «Estado de la Regulación: Protección Contra Incendios en Latinoamérica» (2025); International Association of Fire and Rescue Services (CTIF), World Fire Statistics, reporte N.º 31 (2026).