En la sede Julio Garavito de la Sociedad Colombiana de Ingenieros (SCI) se llevó a cabo el foro Ingeniería Naval Colombiana: Tecnología que surca mares y ríos, convocado por la Armada Nacional como un espacio de diálogo técnico y académico sobre el papel actual y futuro de la ingeniería naval en el país. La jornada reunió a altos oficiales, expertos portuarios, representantes gremiales, académicos y consultores internacionales.
Durante el evento se presentaron avances en propulsión nuclear, automatización de sistemas navales, ciberseguridad, gestión del riesgo climático, ética profesional y mantenimiento, así como los principales desafíos en la cadena de suministro y en la producción tecnológica nacional.
La apertura del foro estuvo a cargo del contralmirante Walter Olmedo Wilches, jefe de Material Naval de la Armada Nacional, quien destacó la necesidad de consolidar las capacidades operativas y tecnológicas del país mediante una articulación efectiva entre la fuerza pública, la academia y el sector privado. Señaló que Colombia requiere ingenieros con carácter, visión estratégica y un firme compromiso con el servicio público.
La primera conferencia estuvo a cargo del vicealmirante (r) Jorge Enrique Carreño Moreno, quien propuso una mirada crítica sobre el papel de la ingeniería como base del desarrollo nacional. Explicó los nuevos estándares internacionales de ciberresiliencia (UR E26, E27 y E22), que desde 2024 son obligatorios para buques mayores a 500 toneladas, y advirtió que, desde su fase conceptual, los diseños deben contemplar medidas de protección frente a amenazas informáticas. También abordó la necesidad de implementar gemelos digitales en diseño y mantenimiento, y enfatizó que la formación de ingenieros debe sustentarse en principios científicos y éticos.
La ingeniera Zulady Pretel Palacios, gerente ambiental de la empresa portuaria COMPAS, presentó estrategias innovadoras implementadas en operaciones portuarias en Colombia, orientadas a la adaptación climática y la sostenibilidad operativa. Entre ellas destacó la recirculación de aguas residuales para la humectación del carbón, la siembra de árboles en zonas de carga y descarga. También resaltó que se han implementado medidas de fases iniciales de diseño para anticiparse a escenarios de aumento del nivel del mar y tormentas intensificadas en las zonas portuarias intervenidas por COMPAS.
Por su parte, el ingeniero Carlos Julio Cuartas Chacón, socio vitalicio de la SCI y exdecano de la Pontificia Universidad Javeriana, hizo un fuerte llamado al ejercicio ético de la ingeniería. Rechazó la normalización de las malas prácticas institucionales y afirmó que “la honradez se nota, como la calvicie”. Insistió en la importancia de preservar lo público con independencia técnica y profesionalismo.
El ingeniero José Lenin Morillo Carrillo, consultor del Organismo Internacional de Energía Atómica y experto en planificación energética, analizó las barreras que enfrenta América Latina en el desarrollo de proyectos de buques con propulsión nuclear. Mencionó la ausencia de normativas específicas, la falta de infraestructura portuaria adecuada y la necesidad de establecer protocolos de seguridad y responsabilidad civil. En el caso colombiano, afirmó que es fundamental anticiparse a esta transición tecnológica mediante el cierre de brechas regulatorias, industriales y de formación profesional, promoviendo alianzas entre los sectores público, privado y académico.
El foro concluyó con un panel moderado por el capitán de navío Gustavo Adolfo Velandia Camacho, donde se profundizó en los desafíos del país para avanzar hacia una mayor autonomía tecnológica naval. Los panelistas coincidieron en que Colombia debe dejar de ser un simple usuario de tecnología y convertirse en desarrollador. Se insistió en impulsar alianzas público-privadas para escalar capacidades locales de producción, integrar conocimientos desde la academia y fomentar una formación ética y crítica en las escuelas de ingeniería.
También se abordó la necesidad de fortalecer la industria naval nacional. Actualmente, Colombia no produce acero naval ni componentes complejos, lo que representa una limitación para el mantenimiento de buques con más de 40 años de servicio, como algunos que integran la flota de la Armada. La manufactura aditiva fue planteada como una alternativa prometedora para suplir piezas descontinuadas, aunque su implementación en el país aún se encuentra en una etapa inicial.
Más allá de los desarrollos tecnológicos, el foro evidenció que la ingeniería naval del siglo XXI requiere decisiones fundamentadas en ciencia, ética y responsabilidad. La formación de ingenieros íntegros y el fortalecimiento de capacidades nacionales son pasos inaplazables. La Sociedad Colombiana de Ingenieros, como espacio de articulación entre el saber técnico y el interés público, continuará respaldando estos escenarios que promueven el pensamiento crítico, la innovación y el diálogo intersectorial.
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