“Es fundamental entender qué tipo de país somos y cómo se estructura, porque desde ahí se define cómo se planifica el territorio”, señaló el presidente de la Sociedad Colombiana de Ingenieros (SCI), Hernando Monroy Benítez, durante su participación en el panel sobre desarrollo regional realizado en el marco del Primer Congreso Internacional de Ingeniería del Meta 2026 y la VI Cumbre COPNIA–OEP, organizados por el Consejo Profesional Nacional de Ingeniería y la Universidad Santo Tomás en Villavicencio.
Durante su intervención, el presidente de la SCI centró su mensaje en la necesidad de analizar el desarrollo territorial desde una perspectiva estructural, más allá de soluciones puntuales o de corto plazo. En ese sentido, planteó que hablar de retos implica primero comprender la realidad del país, su organización institucional y la forma en que se toman las decisiones que impactan directamente a las regiones.
Uno de los énfasis principales estuvo en la planeación de largo plazo. El ingeniero Monroy explicó que es necesario diferenciar entre acciones de gobierno y políticas de Estado, estas últimas concebidas para desarrollarse a lo largo de varios periodos y articular sectores estratégicos como infraestructura, transporte y economía. Sin esta visión, advirtió, los proyectos pierden continuidad y no logran consolidar transformaciones sostenibles en el territorio.
En relación con los Llanos Orientales, se refirió a las condiciones estructurales que limitan su desarrollo, particularmente en materia de conectividad. Señaló que se trata de una región con un potencial amplio, pero con dificultades para integrar sus municipios y consolidar redes de infraestructura que respondan a su dimensión territorial.
El componente financiero también fue parte del análisis. El presidente de la SCI explicó que una parte importante de los recursos regionales proviene del Sistema General de Regalías y del Sistema General de Participaciones, lo que implica entender no solo la disponibilidad de estos recursos, sino los mecanismos para acceder a ellos y convertirlos en proyectos ejecutables.
En materia de planeación, insistió en la importancia de contar con herramientas claras que orienten el desarrollo. “Debemos tener claro qué es un plan estratégico, qué es un plan prospectivo, qué es un plan de gobierno y qué es un plan de acciones”, señaló, destacando que estos instrumentos permiten organizar las prioridades, definir metas y estructurar el crecimiento de manera ordenada.
El rol de la academia también ocupó un lugar central en su intervención. El ingeniero Monroy indicó que las universidades del territorio deben orientar sus procesos de formación e investigación hacia las necesidades reales de la región. En ese sentido, destacó la importancia de que los trabajos de grado y los proyectos académicos respondan a problemáticas locales y fortalezcan la aplicación del conocimiento en el territorio.
Asimismo, hizo referencia a una debilidad en el sistema de investigación: la falta de articulación. Explicó que en algunos casos se repiten estudios por desconocimiento de trabajos previos, lo que evidencia la necesidad de organizar mejor la información y consolidar una memoria técnica que permita avanzar sobre lo ya construido.
Al abordar el potencial del Meta, señaló que sectores como la agroindustria y el turismo representan oportunidades relevantes para el crecimiento regional. Recordó que el departamento cuenta con cerca de 1.150.000 habitantes distribuidos en 29 municipios, con una alta concentración en Villavicencio, lo que plantea desafíos en conectividad, prestación de servicios y ordenamiento del territorio.
“El conocimiento del territorio es fundamental para poder desarrollarlo”, indicó, al insistir en la necesidad de comprender las dinámicas locales, la vocación productiva y las condiciones reales de la región como base para la toma de decisiones.







