En un país atravesado por condiciones geológicas complejas, amenazas naturales y grandes desafíos de infraestructura, comprender el comportamiento del suelo y del territorio es determinante para construir con mayor seguridad, anticipar riesgos y tomar mejores decisiones de ingeniería. El sismo de magnitud 7,4 registrado el 10 de agosto, apenas un día antes del encuentro, puso nuevamente en evidencia la actualidad de varias de estas discusiones y dio una relevancia particular a los temas abordados durante el Foro Académico: Geotecnia para un Territorio Seguro y Sostenible.

El encuentro se realizó en la sede Julio Garavito Armero como parte de la conmemoración de los 50 años de las primeras Jornadas Geotécnicas Colombianas. La programación reunió a expertos, académicos y profesionales para revisar cinco décadas de evolución de la especialidad, compartir experiencias de proyectos relevantes y discutir los desafíos que enfrenta Colombia en infraestructura, gestión del riesgo, sostenibilidad, normatividad e innovación.

Durante la instalación del evento, el ingeniero Hernando Monroy Benítez, presidente de la Sociedad Colombiana de Ingenieros (SCI), se refirió a la situación que atravesaba el país e informó sobre la articulación que la SCI comenzaba a adelantar con otras entidades del sector para apoyar técnicamente al Gobierno Nacional y a las comunidades afectadas.

Por su parte, la ingeniera Sandra Celis, presidenta de la Comisión Técnica Permanente de Geotecnia de la SCI, planteó uno de los mensajes que atravesó la jornada: la evolución de esta especialidad ha hecho que su alcance trascienda el diseño y la construcción de obras para convertirse también en una herramienta para comprender el territorio, gestionar el riesgo y proteger vidas y comunidades.

Del estudio del suelo a la gestión integral del riesgo

A lo largo del foro, diferentes especialistas coincidieron en que uno de los principales desafíos para Colombia es comprender cada vez mejor las particularidades de su territorio y trasladar ese conocimiento a las decisiones de ingeniería.

El ingeniero Héctor Parra, expresidente de la SCI, retomó, 38 años después, varias de las reflexiones que planteó en su trabajo Errores comunes en geotecnia. Entre ellas destacó la importancia de realizar investigaciones del subsuelo con rigor, observar permanentemente las condiciones de las obras, respetar las normas de exploración y entender que un estudio de suelos es una consultoría especializada y no un requisito documental más dentro de un proyecto.

La resiliencia sísmica también ocupó un lugar central. El ingeniero Camilo Chaverra, especialista en ingeniería geotécnica, abordó los desafíos asociados a la interacción suelo-estructura y a fenómenos como los asentamientos diferenciales, la pérdida de capacidad portante y la licuación. Su exposición mostró alternativas de rehabilitación y recalce mediante micropilotes y enfatizó que el comportamiento de una edificación frente a un sismo no puede analizarse separando la estructura de las condiciones del terreno sobre el que está cimentada.

En esa misma línea, el ingeniero Edgar Rodríguez, socio de la SCI, presentó la evolución de la normatividad geotécnica sísmica para edificaciones y los avances que buscan incorporar con mayor profundidad los estudios de respuesta sísmica local, estabilidad de taludes y excavaciones, evaluación de licuación y resonancia suelo-estructura. También llamó la atención sobre asuntos que requieren mayor investigación en Colombia, entre ellos los efectos de cuenca, la directividad de las fallas y las condiciones particulares de ciudades ubicadas cerca de sistemas de fallas activas.

Conocer los suelos de Colombia para diseñar mejores soluciones

Uno de los principales avances presentados durante el foro fue la construcción de un Manual de Geotecnia para Colombia, iniciativa liderada desde la Comisión Técnica Permanente de Geotecnia de la SCI.

Sandra Celis explicó que el proyecto pretende reunir el conocimiento desarrollado por empresas, universidades, laboratorios, consultores, contratistas y profesionales de distintas áreas para construir una referencia nacional basada en la experiencia colombiana, las prácticas de campo, las lecciones aprendidas, la innovación y las nuevas tecnologías.

La iniciativa respondió a una reflexión que apareció de manera recurrente durante la jornada: Colombia necesita soluciones y criterios técnicos que reconozcan las características propias de su geología y sus suelos.

En este sentido, el ingeniero Jorge Alberto Rodríguez,  expresidente de la Sociedad Colombiana de Geotecnia, explicó que una parte importante de los materiales presentes en el país —entre ellos suelos residuales, cenizas volcánicas, arcillas particulares y suelos parcialmente saturados— presenta comportamientos que no siempre pueden interpretarse adecuadamente mediante correlaciones o modelos desarrollados para otras condiciones geológicas. Su llamado fue a fortalecer la investigación colombiana para comprender mejor esos materiales antes de enfrentar retos como infraestructura resiliente, cambio climático, modelación avanzada, inteligencia artificial y digitalización.

Grandes obras, instrumentación y aprendizaje de la experiencia

El foro también permitió revisar experiencias de proyectos de infraestructura que han exigido soluciones geotécnicas de alta complejidad.

El ingeniero Alejandro Bernal presentó los retos enfrentados durante la construcción del complejo del túnel Guillermo Gaviria Echeverri, conocido como túnel del Toyo. Explicó cómo la instrumentación permanente, la observación del comportamiento real del macizo y la actualización de los modelos permitieron afrontar deformaciones asociadas al fenómeno de squeezing durante la excavación. La experiencia mostró el valor de combinar diseño, observación e instrumentación para adaptar las soluciones a las condiciones que realmente se encuentran durante la construcción.

El ingeniero Gonzalo Díaz Trillos, director técnico de WARGO S.A. profundizó en las diferencias técnicas entre sistemas de mitigación y sistemas de estabilización de taludes; mientras el ingeniero Juan Andrés Linares Briseño presentó herramientas de modelación avanzada y sus posibilidades de integración con inteligencia artificial, gemelos digitales y monitoreo en tiempo real para reducir incertidumbres en los diseños geotécnicos.

Por su parte, Miguel Ángel Acosta, gerente de la Unión Vial Camino del Pacífico S.A.S, compartió experiencias de la concesión Buga–Loboguerrero–Buenaventura y del proyecto de restauración de ecosistemas degradados del Canal del Dique. En el corredor hacia Buenaventura señaló los desafíos geológicos y geotécnicos que implica atravesar la Cordillera Occidental y explicó que, tras el sismo, se presentaron deslizamientos que obligaron a realizar trabajos para recuperar la movilidad en la vía.

Por su parte, el ingeniero Arcesio Liscano, consultor, a partir del análisis de fallas emblemáticas de presas de relaves en diferentes países, mostró cómo los eventos adversos han llevado históricamente a modificar criterios de diseño, incorporar nuevos conceptos geotécnicos y transformar las regulaciones. Su intervención dejó otra de las reflexiones transversales del encuentro: las fallas deben ser estudiadas para convertirlas en conocimiento y evitar que sus causas se repitan.

¿Qué geotecnia necesita Colombia para los próximos 50 años?

La jornada cerró con el panel “Megaproyectos geotécnicos que transformaron Colombia”, moderado por la ingeniera Mónica Fernanda Bedoya, presidenta de la Sociedad Colombiana de Geotecnia, y con la participación de los ingenieros Adolfo Alarcón, Neimar Castaño y Jorge Enrique Durán.

La conversación llevó el análisis desde los grandes proyectos hacia una pregunta más amplia: ¿qué debe cambiar para que la geotecnia contribuya durante las próximas décadas a construir un país más seguro y sostenible?

Entre las conclusiones surgió la necesidad de conocer el territorio antes de intervenirlo y de superar una planificación limitada por divisiones administrativas que no necesariamente corresponden con las condiciones geológicas, geomorfológicas o ambientales. El ingeniero Adolfo Alarcón planteó que el país requiere una visión más integral del territorio y una mayor participación de la ingeniería en los procesos de ordenamiento y gestión.

También se hizo énfasis en la formación de las nuevas generaciones. El ingeniero Neimar Castaño destacó tres elementos esenciales: comprender primero el fenómeno físico antes de llevarlo a un modelo, combinar academia y práctica, y compartir la experiencia acumulada con los profesionales jóvenes. Jorge Enrique Durán, a su vez, resaltó la importancia de recuperar la formación en campo y transmitir a los estudiantes no solo conocimientos, sino la capacidad de observar, preguntar y comprender el territorio.

La inteligencia artificial también hizo parte del debate. Los panelistas coincidieron en que estas herramientas tienen un enorme potencial para procesar información, apoyar análisis y transformar la práctica profesional, pero señalaron que su utilización debe estar acompañada del conocimiento del problema físico y del criterio necesario para evaluar la validez de los resultados.

Finalmente, el panel planteó desafíos que trascienden la tecnología: fortalecer el papel del geotecnista en los proyectos, mejorar las condiciones para realizar estudios con la profundidad necesaria, avanzar en normas adaptadas a las particularidades colombianas, revisar los tiempos destinados a la ingeniería de detalle y mantener la ética y las buenas prácticas como principios esenciales del ejercicio profesional.

50 años de conocimiento para mirar hacia adelante

En el marco de la jornada, la SCI rindió homenaje al ingeniero Manuel García López, uno de los protagonistas de la consolidación de la geotecnia en Colombia y de la realización de las primeras Jornadas Geotécnicas hace cinco décadas. También fueron reconocidos profesionales que han liderado la Comisión Técnica Permanente de Geotecnia y que han contribuido al desarrollo de esta especialidad en Colombia.

A 50 años de aquellas primeras jornadas, el desafío planteado por los expertos no consiste únicamente en desarrollar herramientas más sofisticadas. También implica conocer mejor el territorio colombiano, investigar sus particularidades, aprender de las fallas, formar nuevas generaciones con criterio técnico y convertir ese conocimiento en mejores decisiones para el país.

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